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El 30 de marzo se celebra el Día Mundial del Trastorno Bipolar, con el objetivo de desestigmatizar este trastorno y visibilizarlo. Se eligió este día porque es el aniversario de Vincent Vant Gogh, pintor que fue diagnosticado de este trastorno.

Pero, ¿cuánto sabemos sobre el trastorno bipolar?

Seguramente hayas oído muchas veces comentarios del estilo “esta persona es bipolar, le cambia el humor con nada” . Pero, ¿el trastorno bipolar son simples cambios de humor?

La realidad es que el trastorno bipolar es una enfermedad mental que afecta a los mecanismos que regulan el estado de ánimo y que se caracteriza por la alternancia de episodios maníacos y depresivos. Además de las variaciones en la energía, la actividad y la concentración.

Los episodios de manía o hipomanía han de tener una duración determinada y se caracterizan por un estado de ánimo exaltado o irritable, hiperactividad, verborrea, autoestima elevada y una disminución de la necesidad de dormir.

Por tanto, tener simples cambios de humor, no es padecer un trastorno bipolar. Este tipo de comentarios, hechos desde el desconocimiento, solo contribuyen a banalizar el trastorno y a generar una idea errónea de lo que significa. Por eso, en el post de hoy, vamos a desmitificar las creencias que hay alrededor de la bipolaridad.

La bipolaridad son cambios rápidos de la alegría a la tristez

Todos los seres humanos pasamos por diferentes estados de ánimo a lo largo el día y es algo natural e inherente a las situaciones que vamos viviendo. Como hemos mencionado,  las fluctuaciones que se dan en el trastorno bipolar no son entre la alegría y la tristeza, sino entre la manía y la depresión, estados que van acompañados del sufrimiento de la persona y que afectan de forma significativa a su día a día. Además, el cambio entre estos estados no se da en un día ni en unas horas, y los episodios han de durar por lo menos, varios días consecutivos.

El trastorno bipolar solo se trata con medicación

Es cierto que los fármacos son una herramienta útil para la estabilización del estado de ánimo, pero, el tratamiento farmacológico ha de combinarse con psicoterapia; para así, mejorar el conocimiento sobre el trastorno y sus síntomas, aprender a identificar desencadenantes, mejorar hábitos del día a día e incrementar la capacidad de regulación emocional. En muchos casos, resulta beneficioso también la psicoeducación y el trabajo con familiares.

Los cambios de estado de ánimo en el trastorno bipolar ocurren rápidamente

Para poder hablar de este diagnóstico, han de existir tanto episodios maníacos o hipomaníacos como episodios depresivos, y han de tener una duración determinada, que no baja de 4 días consecutivos.

En concreto, los episodios depresivos se manifiestan durante mínimo, dos semanas y se manifiestan en un estado de ánimo deprimido la mayor parte del día, casi todos los días, con sentimientos de tristeza, vacío interior, incapacidad para sentir placer, pérdida de peso y del apetito, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, cansancio, sentimientos de inutilidad o de culpabilidad excesiva.

Los episodios maníacos o hipomaníacos se van a diferenciar según la duración, siendo los primeros de mínimo, una semana, y los segundos de máximo 4 días.

Los episodios maníacos son momentos de mucha euforia y productividad

Los episodios maníacos e hipomaníacos se caracterizan por un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo, con ideas de omnipotencia e invulnerabilidad, que se manifiesta la mayor parte del día y que también puede ir acompañado de irritabilidad. Puede ser que en un primer momento, se experimente mayor productividad pero sin la intervención adecuada, la persona puede perder el control de sus pensamientos y conductas e incluso el contacto con la realidad.

Es común que durante estos episodios se experimenten sentimientos de grandeza, verborrea, fuga de ideas, dificultades de concentración, disminución de la necesidad de dormir y conductas de riesgo (compras compulsivas, inversiones, arriesgadas, …). Son episodios que alteran significativamente el día a día de la persona.

La bipolaridad solo se da en adultos

Aunque lo habitual es que la edad media del primer episodio sea en la edad adulta, el comienzo del trastorno puede darse en cualquier etapa del ciclo vital. En niños, el diagnóstico puede ser más complicado ya que es difícil estimar lo que “se espera” de un niño a una determinada edad y dos niños con la misma edad cronológica pueden estar en estadios diferentes del desarrollo.

El trastorno bipolar se puede curar

La realidad es que con la intervención adecuada (farmacológica y psicológica) se puede disminuir la sintomatología relacionada con el trastorno y llevar una vida normalizada. Sin embargo, el trastorno bipolar es una condición crónica, por lo que es importante llevar un seguimiento adecuado.

En resumen, el trastorno bipolar se caracteriza por la alternancia entre episodios maníacos o hipomaníacos y depresivos, que tienen una duración determinada y causan una alteración significativa en el funcionamiento de la persona que los padece. La sintomatología que se presenta no es una simple tristeza o alegría, sino que los síntomas son tan elevados que se reconocen fácilmente como excesivos y se diferencian perfectamente del estado de la persona cuando no los padece.

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Texto, Patricia López

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