Clínica Salesia

Tlfn: (+34) 881 595 999

EL ARTE DE PARAR (y de mandar a tomar viento tanto sacrificio, tanta lucha, y ese necesidad imperiosa de nuestra sociedad por ser «exitosos» y  producir cada vez más).

Le he dado muchas vueltas a esta publicación: analizando si sería correcto o no compartirla y más en los momentos en los que nos encontramos, pero después de hablar acerca de este tema con pacientes de forma demasiado habitual en consulta y al ver el daño que esto les/nos produce, creo que debo publicar un artículo al respecto para que se vea de primera mano el proceso interno para llegar a dar un paso así.

Algo que nos han inculcado en nuestra sociedad desde muy pequeños es que seamos “responsables”; asociando generalmente dicha responsabilidad a funciones laborales: a estudiar, a ser productivos, a ganar dinero y a que esto se refleje (comúnmente) en ir aumentando nuestro salario exponencialmente e ir adquiriendo bienes materiales …

Poniendo incluso de ejemplo a seguir a personas que en los 3 últimos años, no han disfrutado de sus vacaciones: “mira para Lucía, lleva 3 años en la empresa y sin coger un día de vacaciones, un ejemplo de superación, ésa sí que es fuerte y sabe ganarse la vida”.

 

¿Asociamos fortaleza, a tirar, aguantar, desgastarnos, enfermar y no vivir? TRISTE PERO CIERTO.

 

Pero, y ¿dónde queda el ser responsable con nosotros mismos, con nuestro cuidado, bienestar y con nuestro objetivo de trabajar para vivir… ¿cuándo se vive entonces?

Os voy hablar en tono íntimo y personal. Hace un tiempo, después de dos años sin parar prácticamente para descansar (y disfrutar), empecé a reflexionar acerca de lo que estaba haciendo con mi vida, predicaba con unas cosas en consulta y hacía otras totalmente diferentes, estaba agotada porque no respetaba mis tiempos y consecuentemente no trabajaba bien y por supuesto, NO VIVÍA BIEN.

Tras mucho debate interno, un día decidí cerrar todo el mes para disfrutar de MI DESCANSO (lo hice llena de miedos e inseguridades, pero era algo que mi fuero interno pedía y sentía que quería probar).

Gracias a esta experiencia, desde entonces, suelo coger una mochila (que cada año me sorprende al demostrarme lo poco necesito y lo mucho que acumulo en mi día a día) y me voy, con mis amigxs y/o con mi pareja a cualquier destino (si puedo, a países con otras culturas, para tratar de abrir mi mente y si de paso puedo darle unos cuantos manotazos a  los prejuicios aprendidos, mejor).

Esto inicialmente, generó en determinadas personas bastante controversia, ¿cómo vas a cerrar tanto tiempo? vas a perder a tus pacientes, van a buscar otra psicóloga, eres autónoma, todo van a ser gastos (cosa que es real, pero si quieres ser autónoma, tienes que aceptar esto como parte del proceso y organizarte para tener algo ahorrado sino nunca pararás).

No tiene que ser un mes, ni quince días, ni 5 días… cada uno tiene que adaptarse a la situación que tiene en cada momento y su necesidad de descanso, pero debemos recordarnos que hay que desconectar incluso aunque esto conlleve pérdidas económicas; porque estarás ganando vida, vida que no vuelve, días que no recuperaremos, paz interior; no tienes que hacer grandes viajes (ni ninguno), ni invertir fortunas para disfrutar de tus vacaciones…

Sólo necesitas parar.

PARAR.

Desconectar de tu trabajo, tener tiempo libre, reírte de la vida y de ti mism@, leer un libro, tomar una caña al Sol con amigos, pasear, dejar atrás las responsabilidades y…

… cuidarte, disfrutarte y vivirte.

“Pensamos que tendremos toda la vida para disfrutarla, entenderla, cometer errores y aprender de ellos. Pero no nos liemos: sólo tenemos una vida, y no es para otra cosa que para vivirla.
Lo mejor posible, ni más ni menos.”— Laura Norton, No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas

Así que, a pesar de lo que digan a tu alrededor, siempre que puedas cierra los ojos y:

VUELA ALTO DARLING

 

el arte de parar

Texto, Alba Leitón

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *